“HABLO DE COSAS QUE SUCEDEN AHORA[1]”:
MARU BERNAL Y SUS RUMORES YÁMBICOS (2024)
Por: Yordan Arroyo[2]
Descubrir, durante los últimos dos años, la obra más reciente de María Eugenia Martínez, pseudónimo Maru Bernal, ha provocado cierta alegría en dos de mis pasiones: la literatura escrita por mujeres o respecto a temas femeninos y la tradición y/o recepción de mitos y personajes de la literatura grecolatina en el mundo actual. En esta ocasión reseño su libro Rumores Yámbicos (2024), ganador del LXI Certamen Internacional de Poesía Amantes de Teruel, aunque es importante especificar sus distintas correspondencias con su libro anterior No todos volvimos de Troya (2022), merecedor del XXV Premio de Poesía Ciudad de Salamanca y también publicado por la casa editorial Reino de Cordelia, cuyas ediciones artísticas y portadas suelen ser deslumbrantes para su público.
Asimismo, debemos mencionar que los primeros pasos de Bernal por el mundo clásico datan de hace ya más de treinta años. Ella se mudó, en 1982, desde Barcelona hasta Salamanca para licenciarse, en 1987, en Filología Clásica. Posteriormente, terminó siendo docente de latín y griego en Cantabria, sitio en donde actualmente vive como profesora jubilada, asunto que le permite tener más tiempo para escribirir y mover su obra por diferentes sitios de España gracias a sus distinguidas presentaciones. También, se caracteriza por ser actriz. Esto le permitió, por un lado, ser directora del grupo Eos Theatron, merecedor de diferentes premios en España durante el periodo 2010-2016, por medio de obras de tema clásico como Pasaje a Ítaca, Argonáutica Medea y Troya Naos. Por otro, adquirir una memoria admirable. Este recurso nos permite, a varios de sus lectores, tener el privilegio de escucharla, en varias ocasiones, declamar sus poemas de memoria, como si una rapsoda se tratara. Hasta en este aspecto respira la memoria de los griegos en ella.
Si nos inclináramos por un asunto de títulos en sus obras teatrales, los tres referidos son posibles de identificar en sus dos últimos poemarios, ganadores de premios en España durante el mismo año, 2022, aunque publicados en épocas distintas. Gran parte de estas experiencias han despertado interés en Bernal, principalmente, porque en ellas es posible darles voz a ciertos personajes femeninos o mujeres del mundo clásico. Pero en este punto debemos tener cuidado, porque lo de esta autora no es una simple copia o plano traslado del ayer a hoy, sino más bien reinterpretaciones y lecturas desde su tiempo y según sus intereses como mujer. Ella misma ha mencionado, en varias ocasiones, que resulta imposible quitarle la etiqueta de “personal” a sus libros porque vive y respira Grecia y Roma[3].
Rumores yámbicos, desde su título, responde, por “rumores”, a aquellos “dimes y diretes” en el que se han incluido ciertos personajes mitológicos femeninos y algunas mujeres de la Antigüedad a lo largo de la historia y por “yámbicos”[4], en tanto hace referencia a una forma de metro antiguo muy pertinente para el diálogo y que nos recuerda, por ejemplo, la lírica yámbica de su máximo exponente, Arquíloco de Paros. También, como lector, me dirige al poema “Yambo de las mujeres” de Semónides, el cual leí hace ya varios años y por primera vez en la Antología de la poesía lírica griega (Siglos VII-IV a. C) de Carlos García Gual. Allí se habla de los orígenes desgraciados y putrefactos de las mujeres, a quienes se les sanciona, además, por ser responsables de guerras (por ejemplo la de Troya).
Bernal desdobla estas visiones anteriores porque su interés es darle voz a varias de estas figuras femeninas, sus heroínas, desde una perspectiva actual. Por eso, para ella el presente está lleno de pasado y por eso se encuentra en constante re-actualización. Este asunto le permite jugar con un registro que conocemos mayormente gracias a Ovidio[5], me refiero al de las epístolas. En este libro, Bernal nos invita a leer las cartas que escriben varias figuras mitológicas y sus respectivas respuestas, asunto que le otorga al lector un mayor sentido de credibilidad y cercanía. Además, esto aumenta los agones discursivos de los textos. La lista la conforman:
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ENVÍO |
RESPUESTA |
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Circe a Calipso |
Calipso a Circe |
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Atis a Safo |
Safo a Atis |
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Ágave a Sémele |
Sémele a Ágave |
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Creúsa a Hécuba |
Hécuba a Creúsa |
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Clitemnestra a Electra |
Electra a Clitemnestra |
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Ifigenia a Clitemnestra |
Clitemnestra a Ifigenia |
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Yocasta a Hipónome |
Hipónome a Yocasta |
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Penélope a Peribea |
Peribea a Penélope |
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Antígona a Ismene |
Ismene a Antógona |
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Pirra a Naama[6] |
Naama a Pirra |
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Ariadna a Pasifae |
Pasifae a Ariadna |
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Ariadna[7] a Fedra |
Fedra a Ariadna |
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Pandora a Lilith[8] |
Lilith a Pandora |
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Medea a Hécate |
Hécate a Medea |
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Polixena a Casandra |
Casandra a Polixena |
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Criseida a Briseida |
Briseida a Criseida |
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Andrómaca a Helena |
Helena a Andrómaca |
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Io a Linge |
Linge a Io |
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Aspasia a Thargelia[9] |
Thargelia a Aspasia |
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Lesbia a Clodia[10] |
Clodia a Lesbia |
Vemos, entonces, cuarenta cantos o monólogos dramáticos en voz de figuras y personajes femeninos (unos más importantes que otros en la historia literaria grecolatina) cuyos mensajes muchas veces nunca hemos leído o escuchado y que responden a casos de violencia, soledad, liberación, violaciones, odio, conflictos familiares, entre otros aspectos cercanos a los seres humanos de cualquier tiempo. En esta lista predominan, a través de hilos discursivos: 1) denuncias y reproches; 2) imágenes para sustituir el nombre de personajes masculinos como Ulises con términos como “hombre”, “ave”, “hipérico” y “guardián”; 3) el recurso del in illo tempore (“hace ya muchas mareas” / “De un tiempo a esta parte”); 4) uso de adjetivos para incrementar el estado emocional de ciertos aspectos desagradables (“férrea condena”); 5) presencia constante de palabras cultas y en varias ocasiones referentes a la naturaleza[11]; 6) apelación por el amor como valor o sentimiento universal; 7) implementación de lamentos que confabulan con el paso de los años; diferentes juegos con el uso, en varias ocasiones, de lenguaje simbólico; 8) personificación de ciertos sentimientos y emociones, tal cual sucede con las heridas; 9) sororidad (“tu grito / bien amarrado / al mío”); 10) hilos ancestrales que se van tejiendo y destejiendo (problematizando y armonizando); 11) el dolor como consecuencia de la búsqueda de la verdad, pero algunas veces como sentimiento de paz; 12) expresiones propias para expresar deseos (“ojalá”); 13) aliteraciones; 14) expresiones originarias de la tradición léxica de la literatura griega (“negra tierra”); 15) desdoblamiento de responsabilidades o nuevos dictámenes (“el ogro nunca fue el minotauro”[12]); 16) referencias etimológicas (“escrito está en mi nombre”) y 17) constantes alusiones a la memoria y a la infancia (“Desde niña / tú a tus cosas” y “guardo grabada en la memoria”).
Lo anterior explica por qué el libro termina, a manera de epílogo, con el texto homónimo que dice lo siguiente:
“Mujeres a contramarea
labran surcos de vida
en los diques del tiempo” (p. 85).
En síntesis, quienes hablan aquí son las máscaras de figuras y personajes de la literatura grecolatina y de las tradiciones mesopotámicas, aunque detrás de ellas se encuentran las voces de muchas mujeres que incluso, quizás, ni siquiera han nacido. Es este un libro escrito por la sensibilidad de una mujer y a su vez filóloga clásica, lo que le permite ver, con mayor fuerza y emoción, restos de antigüedad en el rompecabezas del presente. Por último, dejo, enseguida, en su orden de mensaje y respuesta, cuatro textos de muestra para los lectores de este comentario:
“XXIII
De Ariadna a Fedra
Desde niña
tú a tus cosas,
Yo a las mías.
Pausada en las maneras,
con ese punto de acatamiento
a normas y rutina
que te hacen tan grata
a los adultos,
casi invisible
en tu particular
mundo de signos,
caracteres indescifrables
que conforman el laberinto.
Prendidas ambas
del engañoso ovillo” (p. 56).
“XXIV
De Fedra a Ariadna
Fueron dos las deserciones,
la tuya y la mía.
Ocupado en heroicas tareas,
azarosos viajes, guerras adversas,
Teseo no tuvo tiempo
Siquiera de amarnos.
Tú lo esquivaste en un sueño,
yo en su joven reflejo,
enredadas ambas
en los aledaños del mito.
Una hila, la otra devana…
intrincado, engañoso ovillo” (p. 57).
“III
De Atis a Safo
Mi despedida
batiendo olas
frente al mar.
El silbido del viento
deshace las palabras
tierra adentro.
Despojada de mí misma,
me arropo en mi propia piel,
devoro cada uno de tus versos,
deslizo tu nombre entre las ruedas,
silencio el último adiós.
Ni siquiera este me pertenece” (p. 16).
“IV
De Safo a Atis
No quiero casa de cuatro paredes,
una pobre silla de enea
arrimada a la ventana,
mis labores cotidianas
con algunas distracciones,
el cuidado de los hijos,
los requerimientos del hombre,
sus manos sobre mi cuerpo,
su voluntad
embridando el alma.
Sucesión de días en hilera
Primorosamente dispuestos
uno frente a otro,
previsibles, metódicos, resignados.
El demoledor derecho consuetudinario.
Preciso una casa
tan vasta como mi mente,
denso olor a jazmín,
patios henchidos de luz,
risas en cada acequia.
En la umbría del cañizo,
gráciles manos aladas
cantos monódicos, flautas,
inquietos pies que tintinean,
livianas túnicas abandonadas
al cómplice soplo del viento.
En este lugar abierto al espíritu,
no ha de haber más servicio
ni devoción que el arte,
más dueño que la belleza,
otro empeño que el conocimiento,
más altar que la ciencia.
Vagará Eros, encendido,
de estancia en estancia,
perfilando deseos;
brotarán epitalamios,
habrá libertad de obra y pensamiento.
Demorará Tánatos
la hora de la despedida,
quizá se detenga un instante, arrobado,
a escuchar alguno de nuestros versos.
Cada amante, cada amada,
tendrá aquí glorioso recuerdo:
Anactoria, Atis, Faón, Cleis, Lidia…
También lo tendré yo,
Safo de Lesbos,
puesto que yo misma
llevo la medida de mi nombre” (pp. 17-19).
Bibliografía:
Bernal, M. (2024). Rumores yámbicos. Reino de Cordelia.
NOTAS
[1] Palabras emitidas por Maru Bernal el 17 de diciembre de 2024 en la Fundación Pastor dentro de la presentación “Maru Bernal y sus clásicos”.
[2] Poeta y lector apasionado. Máster en “Textos de la Antigüedad Clásica y su Pervivencia” de la Universidad de Salamanca, misma casa en donde es investigador predoctoral. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
[3] Se me ocurre, al estilo del poema “Gel” de Aurora Luque, es decir, como si de una droga se tratara.
[4] En el poema “De Clodia a Lesbia” hay referencia al título del libro a través de una referencia a un pasaje clásico de la literatura latina, el amor ambivalente de Catulo por Lesbia (Clodia):”te despediste / de todos nosotros / con aquellos últimos, / amargos, / yambos del poeta” (p. 84).
[5] Este autor aparece como epígrafe inicial del libro (Heroidas, XV. 102-105), junto con Alessandro Baricco para quien el destino de los seres humanos está tejido por el hilo de los mitos.
[6] Personaje bíblico. Aquí, Bernal lo utiliza como correspondiente universal en torno al mito del diluvio, cuyo respecto personaje femenino en el mito griego es Pirra, esposa de Deucalión.
[7] Ariadna es el único personaje que se repite.
[8] Segundo personaje bíblico o de las tradiciones mesopotámicas que tienden a presentarla como la primera mujer de Adán, antes de Eva. Se suele presentar como mujer demonio. Varias obras han utilizado este imaginario para revertirlo.
[9] Así como Ovidio incluye a Safo, única mujer real en sus epístolas, Bernal incluye, además de la propia Safo y su compañera Atis, a Aspasia (oradora reconocida, desde Platón, como autora de discursos políticos) y Thargelia, recordadas, principalmente, por su papel como hetairas.
[10] Personaje griego también real. Se convirtió en mito a través del pseudónimo “Lesbia” utilizado por Catulo.
[11] Esto también permite una cercanía con el mundo femenino.
[12] Aunque este tópico hoy resulta bastante común en la literatura contemporánea.
