APROXIMACIONES A EL CUARTO DE GIOVANNI DE JAMES BALDWIN
Por: Mariano Fernández Acosta[1]
Hay libros que no solo recordamos por su historia, sino por nuestra historia con él. Esta es la de El cuarto de Giovanni y mía: Unos meses atrás, Rafa corsario, capitán de la librería Letras Corsarias en Salamanca, me dijo que tenía que leer El cuarto de Giovanni. Cabría esperar que inmediatamente fui a la librería y lo compré; pero no fue así.
Eres estudiante, no saliste el viernes, y te topas con la mañana del sábado sin saber qué hacer con ella. Comienzas a vagar por sus desconocidas horas como un explorador en la Antártida —no hay nada más frío que un sábado en un piso de estudiantes en Salamanca—. Así, sin mayor ambición que la de salvar un día que está abocado al fracaso y la melancolía, decides ir a la biblioteca. La inmensidad de libros te abruma; comienzas a pensar en los que querías leer y de los que no apuntaste el título porque seguro que lo recordarías: error. Primer aprendizaje de la mañana. Entonces, recurres a la herramienta más confiable: la conversación de WhatsApp con tu amigo y librero y te encuentras con una recomendación que no recordabas: El cuarto de Giovanni de James Baldwin. De modo que comienzan a desvanecerse todos los anaqueles dejando un espacio vacío en el que gravita el ejemplar que estabas buscando.
No es la historia de dos hombres que se aman. No es la historia de dos cuerpos en la unidad de la carne. No es la historia de dos hombres marginados. No es la historia de dos cuerpos ocultos. No es la historia de un cuarto, ni de un abandono, ni de un asesinato, ni de una condena, ni de una ejecución. Es la historia de las historias de todos los hombres y mujeres que han acabado en el fracaso por el daño de la masculinidad.
París, años 50. David y Giovanni, Giovanni y David. Un estadounidense y un italiano. Un hombre casado y uno divorciado. Un bar. Un cliente y un camarero. Una casualidad. Un amor urdido en las sombras. La belleza de las formas. Un regreso. Un abandono. Una tragedia.
Con esta novela de James Baldwin, nos adentramos en los bajos fondos parisinos en los que se tienen que refugiar hombres que desean a otros hombres. Mientras la prometida de David, Hella, está de viaje por España, él vive una relación clandestina en el cuarto de un atractivo camarero, Giovanni. Un cuarto sucio y oscuro en el que el tiempo se adensa y el mundo se reduce a los dos cuerpos que se aman.
El lector navega por una línea temporal que se dobla y se desdobla, que, gracias a una narración que va trenzando escenas, consigue generar un ritmo de lectura trepidante a pesar de que hay amplias situaciones en las que no ocurre nada. Lo bello es aquello que llama la atención, que nos detiene y que es memorable; es decir: que nos trasciende. Por esto, esa quietud es necesaria para contemplar la belleza y abandonarnos ante las emociones de los amantes. En El cuarto de Giovanni, también nos topamos con momentos impregnados de una gran crueldad que obedece a la represión y a la falta de reconocimiento de la identidad propia; se retratan las ausencias, los abandonos, las necesidades o las relaciones de abuso.
Una novela necesaria y memorable que muestra las sórdidas realidades que han tenido —y siguen teniendo— que vivir muchas personas que no han podido amar libremente. Como una tragedia clásica, aparecen errores irremediables causados por la enajenación del yo. El amor escondido, la clandestinidad, conduce a este tipo de errores, porque nunca seremos nosotros si no nos reconocemos en los ojos de los otros, y nuestra vida será pura confusión y un estado liminal con la muerte.
Bibliografía
Baldwin, J. El cuarto de Giovanni. Trad. I. Attrache. Editorial Sexto Piso.
[1] Mariano Fernández Acosta nace un 24 de mayo de 2002 en Mérida, Badajoz. Actual estudiante de filosofía en la Universidad de Salamanca. Poeta y compositor musical. Es autor del libro Desgarro del alma (2022).
