VANIA VARGAS | REVISTA AJKÖ KI No 4

VANIA VARGAS | REVISTA AJKÖ KI No 4

 

MAYA EXCELSIOR BLUES

 

Tres días a la semana se ilumina la fachada del hotel

                  casi nadie lo nota

 

Por las calles del centro

pocas veces se mira hacia arriba

                      mucho menos si es de noche

 

Adentro suenan los interruptores

                       como si alguien tronara los dedos

para hacerlo despertar de su letargo

 

Entonces el hotel se yergue de repente

como si recordara cuando adentro

                   le bullían

sueños de grandeza de ciudad pequeña

 

Y si alguien se detuviera un momento

lo vería monumental

                      triste y luminoso

como un buque encallado con las luces encendidas

 

(En: Generalidades y reglas de la fuga, 2024).

 


 

*

 

De vez en cuando encuentro al hombre

parado en el filo de la puerta de entrada

 

Desde allí contempla en silencio la avenida

                         por donde transita cotidianamente

el tráfico diario / los cambistas y el sol        

 

Se ve joven aún / se ve fuerte

se nota que ese silencio no le pertenece

que debió instalarse en él hace algunos años

                      cuando llegó desde su isla

y se quedó varado en la administración del hotel

 

Visto a contraluz / en esa dimensión de las sombras

cualquiera que ponga un poco de atención reparará

           en que mientras su mirada se pierde

                    entre el fluir de la avenida        

ese sonido que aumenta y que decrece

               no es el tránsito / es el mar

que revienta / sin tocarlo

                   a pocos pasos

                                       de su naufragio personal

 

(En: Generalidades y reglas de la fuga, 2024).

 


 

**

 

La gente que llega y se va es

          la que les da vida a los hoteles

a los lugares de paso

          ellos son su respiración

 

El lugar inhala ruidosamente

                   ruidosamente exhala

            es un organismo vivo

 

Pero también están los que llegan

       y con el paso de los días

                   olvidan hacia dónde iban

 

Y un día amanecen diciéndole casa

        a una habitación

en la que casi nada les pertenece

 

Ellos son los que se convierten

                    en el coágulo repentino

 

en lo más parecido al inicio

                    de una enfermedad

(En: Generalidades y reglas de la fuga, 2024).

 


 

***

 

La mujer iba de paso / y un día

resultó viviendo en una habitación del hotel

 

Algunas noches se le escucha hablar

como si alguien más le prestara toda su atención

 

Como si los trastos sucios/ los libros apilados

            que se llenan de polvo

y el cuarto en desorden le preguntaran

                    ¿qué pasó?

 

Y sin / realmente / saber explicarlo

ella aprovechara ese paciente silencio

para tratar de comprender

cómo un lugar puede convertirse en puerto

cuánto tiempo más deberá seguir

reventando su amor como botellas

contra los cascos de los barcos que se irán

 

Supongo que al silencio le corresponderá decirle

          que de una habitación de hotel

                     todos están destinados a partir

menos los ruidos / las goteras / los zumbidos

 

Alguien / entonces / arrastra un mueble

          en una habitación cercana

y adentro suena como si su cuarto / en realidad

fuera un estómago

            habitado / pero hambriento

un estómago que no termina de digerirla

        insatisfecho

(En: Generalidades y reglas de la fuga, 2024).

 


 

ACERCA DEL DON DE SER SOMBRA

 

Yo pensaba que no existían los vecinos sin pugna

            el prójimo es el prójimo / una condena

hasta que un día descubrí al hombre que vive

en el apartamento de enfrente

 

Duerme con la luz encendida / o quizá nunca duerme

 

No hace ruido

 

Ha de saber que ser un buen vecino consiste

en emular sombras / cuartos vacíos

 

Ha sabido interpretar tan bien su papel

que / cuando lo veo

imagino a un incógnito Ambroce Bierce

un gringo viejo / que perdido en México

                  y en el tiempo

resultó siendo sombra en un cuarto de hotel

en el perímetro histórico de esta ciudad

que solo tiene frontera con el limbo

 

Los días que nos encontramos en la calle

                    o en los pasillos / sonrío

y le digo con la mente y mi peor acento inglés

                             good afternoon, mister Bierce

y él inclina levemente la cabeza y sonríe

(En: Generalidades y reglas de la fuga, 2024).

 


Vania Vargas (Guatemala, 1978): Poeta, narradora, editora y periodista cultural independiente. Autora de los libros Cuentos infantiles, Quizá ese día tampoco sea hoy, Los habitantes del aire, Señas particulares y cicatrices, Después del fin, Cuarenta noches, El cuaderno del fin del mundo y Generalidades y reglas de la fuga. Es, además, coordinadora de los libros de ensayo Nuevo Signo: siete poetas para nombrar un país; y Luz: trayecto y estruendo -una aproximación colectiva al legado literario de Luz Méndez de la Vega. Además, fue la autora del libro que narra la historia de la librería Sophos en Guatemala y de su fundadora, Marilyn Pennington. Ha participado en varios festivales de poesía a nivel nacional e internacional.

 

CURADURÍA: Sean Salas (Costa Rica).