JOSÉ ÁNGEL VALENTE, FRAGMENTOS DE UN LIBRO FUTURO
Por: Isabel Riquelme Llompart[1]
“LLORAR por lo perdido cuando no deja huella el pie en la arena que no sea borrada por la cierta sucesión de las aguas”. Este poema corresponde con el fragmento quinto en el conjunto del libro, y está precedido por “CAER en vertical. Sueño sin fin de la caída. Qué repentina formación el ala.” y le sigue “Pero tú muerto/ ya no puedes llorar, llorarme. /Dime.”, titulado “Insomnio”. Con el primero, este poema en cuestión, “Llorar”, comparte una relación discursiva, sin lugar a duda, ambos en prosa y manifestando una gran brevedad para expresar el mensaje; un mensaje que, por el contrario, me parece que comparte una mayor similitud con el poema que le sucede, a pesar de que todos estén incluidos en esta primera parte del poemario y tengan en común, por ello, el tono elegíaco que caracteriza a todas las piezas e incluso el mismo hilo conductor.
Tanto en “Insomnio” como en “Llorar” se hace referencia a la muerte del hijo del poeta, Antonio Valente, en el primero queriendo conectar con él (Ubi Sunt), invocando su espíritu, su identidad, su ser para resucitarlo; y en el segundo, a pesar de no haber referencias al tú lírico, a través de esta noción de lo perdido. Mientras que en “Caer” no se alude a la muerte de su hijo, sino que se describe el popular sueño de una caída libre que, según el psicoanálisis, suele ser premisa de un suceso trágico. Como decía antes, los poemas de esta primera parte de Fragmentos de un libro futuro son la continuación de una obra anterior de 1992, Paisaje de pájaros amarillos, segunda sección de No amanece el cantor, que gira en torno al mismo tema principal, la muerte de su hijo Antonio en 1989. Además de continuar con las mismas características discursivas de los poemas en prosa.
En cuanto a las características discursivas del poema en cuestión, predominan el modo descriptivo por la imagen detallada de la situación que se recoge y que tiene un significado subjetivo que va más allá; y el modo argumentativo, ya que dicha imagen, a su vez, es un argumento de por qué no se debe llorar por lo perdido. Aunque piense que la configuración del texto es argumentativa, sin duda, se ha elegido exponer el argumento a través de una imagen que potencia su significado existencial y poético, por el hecho de ser un texto literario que busca, primordialmente, la estética del discurso, además de su profundidad y trascendencia.
El fragmento parece responder a una pregunta previa que surge en la conciencia de la voz poética: “¿por qué llorar por lo perdido?”, motivada por las circunstancias de la muerte y la ausencia de su hijo, a la cual se responde a sí mismo con un argumento sobre la naturaleza efímera de la vida. La voz poética se encuentra en un estado reflexivo, meditativo, que ha producido la catarsis del dolor. Un estado en el que ya no experimenta el duelo de forma agresiva, sino como un tono constante que no puede ignorar, aunque se lo proponga razonadamente. Se trata, por tanto, de una enunciación lírica en tercera persona, ya que se prioriza lo comunicativo y la visión personal sobre una realidad objetiva y no se explicitan ni emisor ni destinatario, por la ausencia de pronombres personales, la forma verbal impersonal “llorar” en infinitivo, la ausencia, por tanto, de morfemas de persona en los verbos, etc. Pero la eficiencia de la estructura es maravillosa, porque se consigue elevar a lo impersonal y, por tanto, a la universalización, el contenido del mensaje, logrando a través de un minimalismo estético, el sentido trascendental del enunciado.
Como avanzaba antes, el tema de este poema es el lamento y el sufrimiento resultan inútiles ante el paso del tiempo y la naturaleza efímera de la vida y de todo lo que de ella surge. ¿Para qué sufrir siendo así la esencia de nuestras vidas y de todo lo que conocemos? El texto se intuye como una invitación al cese de ese dolor que nos provoca la pérdida y la ausencia, y aceptar nuestra existencia temporal y la de todo lo que convive con nosotros. Es un intento para escapar mediante la lucidez de la razón de sentimientos tan humanos como la morriña, la nostalgia, la melancolía, la pena y otros similares tras el fallecimiento de un hijo, el ser más amado por un padre. No somos dueños de nada. Todo nos puede ser arrebatado en cualquier momento. Se reafirma así la humildad del ser humano ante el ritmo natural del tiempo y ante la muerte. También el agua podría interpretarse como el olvido por asociaciones evidentes, pero creo que la muerte de un hijo, que es la pérdida central a la que refiere el poeta, no puede ser olvidada nunca por su padre.
Son muchos los poemas tanto en Fragmentos de un libro futuro como en Material memoria que tratan los temas de la muerte y la ausencia, pero ninguno de la forma en que lo hace este fragmento, ninguno extrae su misma conclusión, ni contempla de esa forma la pérdida. Aun así, entablo algunas relaciones temáticas con otros poemas como: “Arco de Triunfo”, que trata algunos de los temas recurrentes de la poesía valentiana, como la conciencia del paso del tiempo y su transformación, asuntos que tiene en común con “Llorar”. Ambos pueden ser entendidos como poemas de despedida y de bienvenida a una nueva vida.
También, cabe entablar una asociación con el fragmento “Vacío”, por compartir “la noche”, la muerte, la pérdida o vacío, el sin sentido de la vida, y una imagen muy similar: “no encuentro las huellas de tu paso, que tal ver fuera el mío”, haciendo referencia, de nuevo, a lo efímero de nuestra presencia en este mundo. Por último, quiero relacionarlo con el poema “In pace”, que parece encajar en la misma fase de duelo, la aceptación, en sus versos finales cuando afronta la pérdida, es consciente de ella y sus consecuencias y ya no manifiesta ira: “Yo, tu vacío. Memoria yo de ti, tenue, lejano, que no podrás ya nunca recordarme”.
Por otro lado, en lo que acomete a la utilización de recursos lingüísticos y retóricos en este fragmento, destacan la metáfora como figura retórica y la repetición de la negación en dicha metáfora, construyendo con las dos proposiciones negativas una estructura paralelística, que en el habla común no es frecuente, pero que, sin duda, en el texto literario causa un efecto que no se conseguiría de otra forma; asimismo, contribuye positivamente en el ritmo del enunciado poético. Además, se puede dividir dicho enunciado en tres grupos fónicos que equivalen, métricamente, a un heptasílabo, “llorar por lo perdido”, un decasílabo, “cuando no deja huella el pie en la arena”, con cuatro sinalefas, y un heptadecasílabo, “que no sea borrada por la cierta sucesión de las aguas”. El ritmo se adecua gustosamente al tema, ya que recuerda al propio vaivén de las olas en la orilla, a “la cierta sucesión de las aguas”, entrando en un estado emocional de vacío y serenidad al leerlo y releerlo mentalmente.
Para concluir, este fragmento guarda muchas similitudes temáticas y discursivas con el resto de fragmentos de la obra de José Ángel Valente, por razones circunstanciales de estilo y personales, que se recogen en este diario vital que es Fragmentos de un libro futuro (2000), muy interrelacionado con Paisaje con pájaros amarillos (1992), como ya he señalado con anterioridad. Además del diario vital de José Ángel Valente, este poemario es también su testamento poético, el cual supone un desafío a la razón, como hemos visto, al dar cabida en sus versos a múltiples revelaciones, como consecuencia de la orientación espiritual y metafísica del estilo de Valente, constante en su poesía.
Bibliografía:
Valente, J. Á. (2000). Fragmentos de un libro futuro. Galaxia Gutemberg.
[1] Graduada en Filología Hispánica por la Universidad de Huelva. Posee el Máster del Profesorado y cursa el doble Máster Internacional de Estudios Hispánicos Superiores entre las universidades de Sevilla y Toulouse (Francia). Los últimos años ha sido profesora de Lengua y Literatura Española en varios centros. Sus poemas se recogen en las revistas Casapaís y Codex sulpurista (diciembre, 2023), y en las antologías Pulso (OKTO-Contenidos, 2024) y Calma (Bandaàparte, 2024). Algunas de sus fotografías han sido publicadas en la revista Hispanic culture review (2024) de la Universidad George Mason, Virginia. Ha sido finalista del XII Premio UCOPoética 2024. Pertenece a la promoción XXIII de la Fundación Antonio Gala.
